lunes, 11 de mayo de 2015

La cólera de Fernando

16 de Diciembre de 1474.

He recibido una misiva de mi esposa, en la cual osaba comunicarme que hace tres días se autoproclamó reina en Segovia. Se ha coronado con todos los poderes, sin tener la bondad de esperarme siquiera. No doy crédito a lo que leen mis ojos. Jamás conocí tan desmesurada osadía. Nunca supe de reina que hubiese usurpado tan varonil atributo, pues la Corona de Castilla había de pertenecerme. El trono de Castilla me pertenece por derecho propio, de acuerdo a las leyes de Aragón pues tengo la fortuna de ser el heredero varón más cercano, en la honorable línea aragonesa de los Trastámara, del difunto Enrique IV. Este insigne derecho ha de serme reconocido. Yo soy el varón, y como tal ostento la autoridad secular de merecer por derecho propio el título que hereda mi mujer.

Mi cólera no conoce límites. La reina haciendo un alarde de descaro ha creído conveniente ocultarme la muerte de su hermano acaecida cinco días atrás.
Me hallo en Aragón, sin posibilidad de un proceder inmediato. Aunque mi ánimo me impele a regresar apresuradamente a Castilla, he de ser prudente.

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He encaminado mis pasos a Zaragoza, donde me encuentro tras haber visitado y reconocido a mi hijo Alonso, al cual he decidido nombrar arzobispo de Zaragoza, pues como hijo mío merece ostentar el cargo eclesiástico más alto de Aragón. Si Isabel puede tomar decisiones de semejante trascendencia, no seré menos. No podía permitir que tamaña humillación no obtuviese respuesta. Por mucho que la contrarie, es mi decisión y es irrevocable.

Jamás creí concebir un deshonor igual al que he de enfrentarme ahora a causa de la impertinencia de Isabel. Nadie puede prever la reacción de mis súbditos y temeroso estoy de que incurriesen en perderme el respeto. Por ello he creído preciso salvaguardarme de toda posible ofensa y haciendo alarde de mi insigne autoridad he condenado a muerte a Ximénez Gordo. Confío sirva de ejemplo la muerte de este alborotador de dudosa lealtad y valía como administrador, para que ningún súbdito más tenga la insolencia de cuestionarme.  

Resueltos finalmente estos asuntos; mi determinación es clara, partiré cuanto antes a Segovia y lograré que la reina se doblegue a mis requerimientos. De ahora en un tiempo me ceñiré la Corona de Castilla que por linaje y matrimonio me pertenece.


Fernando 

4 comentarios:

  1. Fernando va a recibir una lección de humildad en breves..¿se cree que por ser hombre va a ser mejor rey que Isabel?

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  2. Leyendo este blog me dan ganas de estudiar historia que la tengo muy abandonada!!

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  3. Fernando como buen estratega que era no sucumbio a la colera, hecho por cierto muy beneficioso para la historia de españa

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  4. Que interesante la historia y que poco valor le damos...

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