martes, 5 de mayo de 2015

Que no cunda el pánico


Estoy segura de que todos, alguna vez, en algún momento de vuestras vidas, habéis pensado: “ante esta situación, ¿cómo actuaría Juan?”, “¿qué me diría Sara si yo hiciese esto?”, “¿Qué pensaría Pedro si le contase lo del otro día?”. Supongo que no lo pensáis de este modo concretamente, pero entendéis la idea que quiero transmitir. Alguna vez, en nuestra vida, todos hemos tratado de ponernos en la piel de otra persona, generalmente alguien a quien conocemos bien, o cuya opinión nos importa. Es la empatía y el profundo conocimiento de las facultades y características de la personalidad de alguien las que nos permiten recrear imaginariamente, de una forma medianamente fidedigna, su posible modo de actuar, pensar o reaccionar. Bien, pues ahora imaginad lo que es tener que reproducir los rasgos de la personalidad de un personaje histórico, y no de cualquiera, sino de alguien como fue Fernando el Católico. Y no solo eso, sino que has de reflejar todos esos rasgos en un diario, que se supone ha de ser de las cosas más personales e íntimas que puede llegar a escribir una persona. 

Llegados a este punto, espero que penséis como yo: “sí, me he metido en un buen lío”.

“Vale, no pasa nada, calma, no puede ser tan difícil ser Fernando el Católico por un día… tal vez semana… ¿un par de semanas?” (ésta soy yo tratando de autoconvencerme).

Tenía un reto un poco complicado entre manos así que lo primero que he hecho ha sido recurrir a bibliografía. He buscado montones de libros. A mí, tener muchos libros en los que poder contrastar información me da seguridad. Bueno, pues desafortunadamente mi locura bibliográfica no tuvo muchos frutos y aunque conseguí localizar varios libros, la mayoría de ellos no estaban a mi alcance. Esta “escasez” bibliográfica a la que me enfrento, puede verse como un inconveniente en primer momento (así la vi yo). Sin embargo, nuestro profesor en la tercera práctica nos instó a manejar una cantidad de libros inteligente, es decir, no inundarnos de páginas y perdernos entre información, ni tampoco leer cuatro cosas y echarle imaginación. Por ello creo que puedo sobrevivir basándome principalmente en tres libros y en las actas de una conferencia sobre el Tratado de Alcaçovas (cuyas referencias bibliográficas voy a adjuntar al final de esta entrada)

Resumiendo, para poder ser Fernando el Católico, o al menos fingirlo con la mayor veracidad posible, he de conocerle, y ya que no puedo hablar con él pues las leyes espacio-temporales me lo impiden, utilizaré las herramientas que están a mi disposición y leeré lo necesario sobre su vida, hazañas y personalidad. Y espero poder hacer una aproximación cercana a lo que en su día debió sentir, decir o pensar este ilustre personaje de nuestra historia.

Referencias bibliográficas:
    Ø  GRACIÁN, B. (2010). El político Don Fernando el Católico. Jaén: Editorial Almuzara.
   Ø  ORELLA UNZUÉ, J.L. (2007). Del Tratado de Alcaçovas (1479) al de Tordesillas (1494). En el      ciclo de conferencias Andrés de Urdaneta y su contexto histórico. Barrena Kultur Etxea-Ordizia
    Ø  PENELLA, C. (1983). Isabel La Católica. Barcelona: Ediciones Urbión. 
  Ø  VARELA MARCOS, J. (1997). El Tratado de Tordesillas en la política Atlántica Castellana.         Valladolid: Universidad de Valladolid.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario