miércoles, 6 de mayo de 2015

Un nuevo yo

Estoy en proceso de transformación. Creo que ya tengo una idea aproximada de cómo debía ser Fernando el Católico, y mi sorpresa me he llevado al descubrir que pudimos haber tenido bastantes puntos en común en cuanto a personalidad se refiere.  Me he asombrado bastante al encontrar que las crónicas describen a Fernando como una persona de naturaleza cordial, afable y comunicativa. Vale, sé que estos tres rasgos pueden parecer genéricos y que la mayor parte de la población se identificaría con una definición así, pero profundizando en algunos de los hechos que marcaron su vida o reacciones que tuvo ante decisiones de su mujer, también puedo reconocer en él un poco de mi impulsividad y “mala leche” en cierto modo vengativa.

Soy muy consciente de que la extrapolación de atributos que estoy haciendo puede parecer gratuita o arbitraria; sin embargo, a medida que profundizo en este trabajo me convenzo más de que para fingir ser otra persona es del todo imposible abandonar aquellas peculiaridades que te definen a ti mismo. Por tanto he llegado a la conclusión de que no puedo ser Fernando sin ser María, y es muy probable que en las entradas que recreen ficticiamente el diario del rey, pueda traslucirse mi estilo personal en la redacción. Quiero creer que al haber encontrado puntos de conexión entre ambos, me será relativamente más sencillo poder ponerme en su piel a la hora de reaccionar ante las situaciones, o a la hora de sentirse de un modo u otro dependiendo de la ocasión. Aunque en cierto modo este vínculo es “peligroso” ya que puedo incurrir en un exceso de identidad propia y olvidar mi cometido de cambio de identidad.

Por otro lado, también he reparado en otras singularidades que distan bastante de guardar semejanza conmigo misma. Entre ellas se encuentran su ambición sin límites, su gusto por la acción y las batallas, su escasa sensibilidad cultural o su capacidad para acomodarse a ciertos ideales de su mujer.

Con todo esto trataré de reproducir las frases que él mismo habría empleado en su diario personal. Es destacable que esta no es una labor matemática. Se trata de recrear y reproducir, sobre una base histórica sí, pero es seguro que me veré en la obligación de utilizar cierta dosis de imaginación personal para poder completar los huecos documentales, y así poder dar una visión más cercana y entretenida de este personaje.  

2 comentarios:

  1. Me encanta, es una forma de trabajar personajes históricos desde un punto de vista totalmente diferente. ¡Genial!

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  2. ¡Mucha suerte con el proyecto María!

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