viernes, 8 de mayo de 2015

Vaya, Isabel, parece que hay "beltranejos" que se consideran sucesores al trono de Castilla...


Mi padre marchó hace tiempo, a fecha de 1464, a Marruecos y falto también de madre, todo el peso de este reino recayó sobre mi persona. No tardé en acompañar a mi señor padre, don Alfonso, a aquellas campañas lejanas por el norte del África, tierras áridas, secas, en las que sólo es visible el color de la arena y el soplar de ese viento arenoso en mis atuendos. Sépase que en tales empresas se me otorgó el cargo de caballero en fecha de 1471, tras mi victoria en Arzila, mismos tiempos por los que casé con mi prima Leonor, hija del duque de Viseu.
 
Ciertamente, durante mi estancia en aquellas tierras lejanas, olvidé las tensiones existentes con los noblezuelos de mi reino, especialmente con Fernando II de Braganza, ese con el que mi padre en cambio tenía buena relación. ¡En ocasiones quisiera volver a retirarme y olvidar las intrigas a las que me someten estos! Sufro sus presiones, sus intentos de persuadirme, quizás planeen (tal vez, incluso, llegue a asegurarlo) tramas en mi contra, pero me mostraré siempre reacio a ellos, firme, pues este reino ha de ser de mi exclusiva posesión.  

 
Escaso tiempo volvimos mi padre y mi persona a estar juntos en nuestro hogar, en nuestra patria, pues pronto marchó de nuevo, en 1475, esta vez a Castilla. Enrique IV ha fallecido y ha de defender a toda costa los derechos sucesorios al trono de Castilla de su ahora esposa Juana, la hija de este Enrique, a la que todo mundo conoce como la Beltraneja por el supuesto adulterio de su madre con Beltrán de la Cueva, valido de Enrique IV, frente a la potente mujer que se encuentra en el otro bando sucesorio de Castilla, Isabel, la hija de Juan II de Castilla e Isabel de Portugal, casada, además, con Fernando II de Aragón.   

 
Así pues, quizás haya yo de trasladarme a tierras castellanas en apoyo de mi padre. Castilla, en cierto modo, ha de pertenecer a mi estirpe…
 
 
Juan el Príncipe heredero.                                    

 
 

2 comentarios:

  1. He de añadir que he estado utilizando como fuente de apoyo las crónicas de los Reyes Católicos, una lectura interesante y entretenida a pesar de estar escrita en castellano antiguo. De verdad que es perfectamente legible. Os dejo la referencia bibliográfica:

    "Crónica de los Señores Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel de Castilla y de Aragón, escrita por su cronista Hernando del Pulgar cotexada con antiguos manuscritos y aumentada de varias ilustraciones y enmiendas", Editorial Maxtor, Valladolid, 2011.

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  2. Citar fuentes es un criterio básico en la labor de cualquier historiador (o, en general, científico). Está muy bien que os acostumbréis a hacerlo para todo tipo de formatos.
    Saludos,

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